La aprobación de un examen extraordinario o de lengua extranjera
Un nuevo trabajo con un buen puesto y sueldo
Ascensión en tu trabajo
Conectar y configurar un nuevo aparato electrónico
Armar un mueble para tu recámara
Con estos ejemplos tal vez baste. Qué felicidad lograr de pronto todas esas cosas ¿no? o qué me dices cuando aprendes a manejar y porfin puedes salir solo al periférico, tlalpan, insurgente o viaducto sin chocar. Qué bien te sientes. Contento porque lograste lo que tanto trabajo y dedicación le imprimiste. Ya me imagino cuando corres a decirle a tu mamá, papá, amigos o pareja que finalmente lograste todas estas cosas. Llegas lleno de felicidad, con una gran sonrisa en espera de un abrazo, una gran felicitación, besos y hasta fiesta por qué no. Tal vez imagines alguna escena de película que tu novio(a) te abrace fuertemente, te llene de besos y te diga lo orgulloso que está de ti o tal vez esperas que tus papás te feliciten y te premien con esa televisión de plasma que tanto deseabas, bueno, sin ir tan lejos, con una comidita en un restaurante muy fino, caro. Algo que "premie" tu gran esfuerzo, pero la realidad no es esa, así no son las cosas.
El verdadero escenario que se presenta es; tú con tu gran sonrisa, tu expectativa precisa, das la noticia, sonríes y entonces lo único que escuchas es: "qué bien", "ya era hora ¿no?, (un seco y obvio, sin emoción alguna) "felicidades", "ah, qué padre" y entonces su sonrisa se desdibuja, todo se derrumba. Tus expectativas no se cumplen y tu felicidad se convierte en decepción y frustración. Te preguntas ¿eso es todo? ¿después de tanto esfuerzo?
Temo decirte que sí, así es, nadie más que uno mismo se debe hacer fiesta, decir lo fuerte o valiente que fuiste al sacar el martillo y clavar esos clavitos para tu nuevo mueble. Nadie te abrazará y te llevará a comer a un lugar elegante. Confórmate con un felicidades y sigue tu vida. Festejate a ti mismo, consientete tú y celebra con las personas que quieras estar, a partir de tu propia organización. No dejes pasar el tiempo y esperar que lo hagan por ti. El reconocimiento solo es tuyo, de nadie más. Ese mueble es tu triunfo. Cierto, triste, pero muy cierto.